Hemos aumentado la velocidad.
Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella.
La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia.
Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos.
Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco.
Un somriure repensat

